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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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20 Septiembre 2020 03:05:00
Educación para la democracia
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Los mexicanos necesitamos tener una mayor certidumbre sobre el rumbo que tomará nuestro país, al menos, durante las siguientes tres décadas. Por eso es urgente plantear un proyecto de largo plazo, al que todos podamos sumarnos por igual, independientemente de nuestras convicciones partidistas. Es claro que el modelo que actualmente se intenta imponer no tiene viabilidad, precisamente porque parte de incluir solamente a algunos en tanto que a los demás se les mira y se les trata con desprecio. Pero lo que México necesita es unidad, hoy más que nunca.

Para que esa unión sea posible, el proyecto necesita definir una ruta básica orientada, como he propuesto en las últimas semanas, por lo menos por cuatro grandes ejes fundamentales en los que todos podamos estar de acuerdo: 1) reducción de las desigualdades; 2) desconcentración del poder; 3) educación para la democracia y 4) sustentabilidad y sostenibilidad futuras. Hoy toca tratar el tercero.

Hay que comenzar reconociendo que, si en un rubro el Estado mexicano está en deuda con la ciudadanía, ese es la educación. Históricamente nos conformamos con atender la cobertura sin preocuparnos por que hubiera calidad y sin que se garantizara que la educación recibida tuviera un impacto positivo real en la vida democrática del país.

La democracia exige que las personas tomen decisiones y que estas se basen en la búsqueda del beneficio social más que en el individual. La ciudadanía debería poder contar con elementos que le permitan decidir, por ejemplo, cuál de las propuestas que le presentan los candidatos a un puesto de elección popular ofrece el mayor beneficio para su comunidad. Sin embargo, la educación actual realmente no atiende esos asuntos, como tampoco otros que se vinculan directamente con el ejercicio de una democracia sana.

Uno muy importante tiene que ver con el diálogo con aquellos que no comparten nuestros puntos de vista. Es desastroso para la vida democrática de México que desde el poder se violente, incluso verbalmente, a quienes expresan una opinión contraria a la del Mandatario. Por eso necesitamos una educación que nos enseñe a escuchar y a aprender del otro, para fortalecer nuestras propias posturas o, en su caso, cuando así lo amerite, para cambiarlas.

Vivir en democracia también significa tener la capacidad para trabajar codo con codo con el que piensa distinto, para juntos construir algo que tenga un beneficio común. La capacidad para laborar de forma colaborativa independientemente de lo que cada uno piense en términos ideológicos es fundamental si se desean crear las condiciones de prosperidad generalizada.

Con esas herramientas como base, podemos empezar a definir criterios sobre los contenidos temáticos y las formas pedagógicas más pertinentes, creando un sistema educativo que realmente otorgue un valor agregado de alta relevancia a quienes estudian. Necesitamos que cada nivel sea socialmente reconocido por su relevancia, de tal manera que, por ejemplo, se comprenda la necesidad de formar técnicos altamente especializados en lugar de tantos profesionistas universitarios.

Agradezco en verdad a quienes han aceptado entablar este diálogo pensado en la construcción de un mejor futuro para México. Sigo atento a sus opiniones.
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